miércoles, 15 de abril de 2026

¿Agresividad o violencia escolar y juvenil?

Si comprendemos la diferencia entre los conceptos de agresividad y violencia, entenderemos que los estudiantes chilenos están respondiendo con agresividad a la violencia que se ejerce en su contra.

Los estudiantes no tienen poder en Chile. Para ejercer violencia se requiere tener poder sobre la víctima, y tanto poder que la obligue a depender del victimario, de quien ejerce esa violencia. La agresividad, en cambio, es una respuesta animal, natural, congénita y adaptativa, necesaria para sobrevivir, competir y enfrentar amenazas.

Una manifestación de este fenómeno es que los jóvenes buscan defenderse de la violencia apropiándose de elementos asociados al poder y, por tanto, a la violencia misma. Me refiero específicamente a armas de fuego, incendiarias, cortantes, entre otras. Estos son instrumentos identificados con el poder. Quienes tienen el poder en Chile tienen armas a su servicio; igualmente, quienes tienen el poder en Chile tienen dinero. Los estudiantes no pertenecen a ese grupo, pues los verdaderos violentos —para ser precisos con el concepto— son otros: son otros quienes poseen las armas y el dinero en Chile.

En cuanto al dinero como atributo de quienes detentan el poder, no es sorprendente que los estudiantes y jóvenes lo busquen con igual agresividad. En pos de ese símbolo —el dinero, asociado por los jóvenes al poder—, pueden llegar fácilmente a convertirse en traficantes, ladrones o a prostituirse. Estos son fenómenos cada vez más frecuentes.

En relación con las medidas para solucionar el problema:

¿De qué sirven los detectores de metales y el registro de las pertenencias personales de jóvenes que no tienen poder? Sirven para recordarles violentamente que carecen de ese poder y que están obligados a soportar la violación de su privacidad e intimidad. Frente a esta violencia, la reacción de los jóvenes bien podría ser contraria a la esperada: es decir, mayor agresividad, esa respuesta natural, instintiva y animal ante quienes, detentando el poder, lo ejercen contra ellos, sabiendo que dichos jóvenes dependen precisamente de quienes los violentan. En rigor, esto sí es violencia, si atendemos con precisión al concepto de violencia.

En conclusión, es incorrecto hablar de la violencia de los jóvenes. Lo correcto es hablar de la agresividad con que los jóvenes buscan defenderse de la violencia que reciben, toda vez que la violencia exige que quien la ejerce tenga el poder y lo utilice contra quien está tan despojado de él que se ve obligado a depender de su propio verdugo.

Según lo anterior, ¿cuál le parece a usted una manera apropiada de enfrentar la problemática de la agresividad estudiantil?

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