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domingo, 11 de enero de 2026

El nacimiento de una disciplina.


El artículo “La liberación de las locas: La dignidad por la palabra en Freud” (Ávila Castillo & Ovalle Valdés, 2021) traza la transición desde la histeria exhibida en la Salpêtrière hasta el psicoanálisis freudiano. De espectáculos médicos a la abreacción, como descarga catártica de afectos reprimidos mediante el recuerdo verbal consciente. Este transcurso implica dignificar la voz femenina reprimida. Un hito ético en la psicología.

El artículo “La liberación de las locas: La dignidad por la palabra en Freud”, publicado en la Revista Gradiva N°2 de 2021 (disponible en 2022), de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis (ICHPA), explora la evolución del tratamiento de la histeria hasta el psicoanálisis, valorando la palabra de las pacientes. Sus autores: Valeria Ávila Castillo y Christian Ovalle Valdés. Recorren desde los espectáculos en la Salpêtrière hasta la abreacción freudiana .

De "locas" enjauladas a voces libres: Freud y la revolución de la palabra. 

Imagina la Salpêtrière en el París del siglo XIX: un viejo convento transformado en cárcel para mujeres marginadas, como prostitutas, epilépticas y pobres sin recursos. Allí, Jean-Martin Charcot, conocido como el "Napoleón de la neurología", las convertía en protagonistas de un espectáculo siniestro.

El espectáculo de las histéricas.

Charcot las hipnotizaba para desencadenar "crisis" dramáticas: convulsiones y poses apasionadas. Las fotografiaba desnudas, expuestas como curiosidades ante médicos y la alta sociedad, casi como animales en un circo. Su cuerpo en agonía era el centro de atención, pero sus palabras... nadie las escuchaba. ¿Esto era ciencia o un simple morbo disfrazado? ​

Freud escucha de verdad.

Sigmund Freud visitó ese lugar y decidió ir más allá. Junto a Josef Breuer, en Estudios sobre la histeria (1895), creó la abreacción: la paciente revive sus traumas y libera emociones reprimidas simplemente hablando libremente. Basta de hipnosis clásica autoritaria; ahora, su propia voz era la cura. La palabra, por fin, devolvía dignidad. 

Una lección generalizable.

Aquí en Chile, el artículo de la Revista Gradiva (2021) trae la reflexión histórica a nuestra realidad: Debemos aún pasar de silenciar voces a escucharlas de verdad. Ávila Castillo y Ovalle Valdés nos preguntan: ¿hoy oímos el dolor de los excluidos como lo hizo Freud? Un giro ético que resuena fuerte .
¡Comparte si te hace repensar cómo tratamos la salud mental hoy en día!


Referencias APA

Ávila Castillo, V., & Ovalle Valdés, C. (2021). La liberación de las locas: La dignidad por la palabra en Freud. Revista Gradiva, (2), 1-20. 
https://gradiva.cl/wp-content/uploads/2023/08/Gradiva_2021-N2.pdf
Freud, S., & Breuer, J. (1895). Estudios sobre la histeria. Amorrortu Editores .
BBC Mundo. (2021, mayo 29). “El teatro de las locas”: el oscuro experimento de los inicios de la psiquiatría. 
https://www.bbc.com/mundo/noticias-57160451
 

martes, 30 de diciembre de 2025

La perversión del voyeurismo, psicología conductual y cognitivo-conductual.

Entrar a una sala de espejos, utilizada para formación y trabajo de terapeutas de orientación conductista, cognitiva o cognitivo-conductual, es ingresar a un juego de reflejos infinitos.
Una sala espejo o cámara Gesell es un espacio con dos habitaciones separadas por un espejo unidireccional, que permite observar y grabar conductas sin que las personas observadas perciban al observador. 
En este contexto, cada movimiento se multiplica, cada gesto se devuelve distorsionado, y uno se ve atrapado en una mirada sin salida. Este espacio, aparentemente lúdico, puede ser leído desde la psicología como una metáfora del deseo de verse y ser visto, propio de la estructura perversa, psicopática ó asociada a los trastornos de la personalidad, específicamente al voyeurismo.
El voyeurismo, entendido como la excitación o satisfacción obtenida al observar sin ser descubierto, habla del poder de la mirada como forma de dominación y control. En el espejo, el sujeto se enfrenta a su propia imagen, pero lo que busca no es tanto el reconocimiento, sino la sensación de observar “desde afuera” lo que, supone, le pertenece. Así, el espejo se convierte en escenario y trampa: ofrece la ilusión de dominio cuando, en realidad, devuelve al sujeto su dependencia de la mirada ajena.
En una sala de espejos, el voyeur contemporáneo no necesita otro cuerpo; bastan su reflejo y la multiplicación de imágenes que lo contemplan desde todos los ángulos. Esta experiencia revela el carácter narcisista del voyeurismo moderno, donde el objeto del deseo se confunde con el propio yo. La frontera, el límite, entre mirar y ser mirado se difumina, mostrando que el otro, en última instancia, también habita dentro del observador.
La proliferación de pantallas, selfies y redes sociales ha trasladado esta sala de espejos al espacio digital. Hoy, todos participamos del juego voyeurista: exhibimos, miramos, ocultamos. Quizás, como en los viejos laberintos de espejos, nuestra mayor amenaza no sea perdernos entre los reflejos, sino olvidar cuál de ellos somos realmente. 
Este complejo fenómeno es uno de los muchos tratables por la psicología, en el que los terapeutas profesionales podemos servir en el camino a la salud y el bienestar. 

Jorge Abraham Salazar.
Psicólogo