lunes, 22 de junio de 2026

¿Por qué es importante que no hables del tratamiento con otros?


Hay algo que suelo mencionar en las primeras sesiones de trabajo terapéutico y que creo, merece una explicación más profunda, en especial para quienes no han participado de un trabajo de terapia psicológica. Aclaro que esto es válido para mi enfoque de trabajo. 

Cuando algo nos duele, la primera respuesta natural es contárselo a alguien. A una amiga, a un familiar, a la pareja. Y eso tiene sentido: las palabras alivian. Nombrar lo que nos pasa reduce, aunque sea por un momento, el peso de cargarlo solos.

Pero justamente ahí aparece algo interesante.
Ese alivio, tan humano y tan comprensible, puede volverse un obstáculo silencioso dentro del proceso terapéutico. Cuando descargamos afuera lo que sentimos, el malestar baja. Y es ese malestar —sostenido, no evadido— el que abre la puerta a lo que realmente necesita ser trabajado en sesión.
La terapia no es un espacio para hablar sobre el dolor desde una distancia segura. Es un espacio para encontrarse con él, acompañado, y poder elaborarlo. Esa es la diferencia medular entre desahogarse y sanar.

Cuando un paciente habla extensamente de su proceso con personas cercanas, muchas veces llega a la consulta con menos urgencia, menos presión interna. Y paradójicamente, con menos material disponible para trabajar. El contenido más relevante ya fue dicho, pero no fue elaborado. Salió, pero no transformó nada.

Por eso te pido reserva. No como una regla arbitraria, sino como una condición que cuida el proceso. Lo que ocurre en este espacio tiene un valor particular, precisamente porque aquí sí hay un lugar para sostenerlo y atravesarlo.

Guardar ese espacio es, también, una forma de cuidarte.

Psicólogo Jorge Salazar 
www.suterapia.cl