sábado, 25 de abril de 2026

Para comprender la conducta de las masas.

Por el Psicólogo Jorge Salazar. www.suterapia.cl 

Los grupos numerosos tienden a experimentar procesos regresivos que se manifiestan en comportamientos de carácter infantil. Le Bon (1895) sostiene que la regresión psicológica de los grandes grupos humanos se caracteriza por una pérdida de la identidad individual, el debilitamiento o desaparición del sentido de la realidad y el fomento del pensamiento mágico. En este estado, las personas en masa tienden a perder su racionalidad individual, adoptando comportamientos, emociones y opiniones del grupo, lo que da lugar a acciones impulsivas y menos responsables (Le Bon, 1895). Freud (1921), por su parte, asimiló el funcionamiento de las masas a la infancia y a los estados neuróticos, señalando que la afectividad queda extraordinariamente intensificada mientras que la actividad intelectual se ve notablemente limitada. Esta perspectiva encuentra un complemento significativo en el pensamiento de Deleuze y Guattari (1972), quienes desde el esquizoanálisis sostienen que las masas pueden llegar a invertir el deseo inconsciente contra sus propios intereses, reproduciendo estructuras de dominación y sometimiento que las mantienen en una posición de dependencia y pasividad; a este tipo de colectivo lo denominaron "grupo sometido", en contraposición al "grupo-sujeto", capaz de orientar sus catexis libidinales hacia una transformación genuina de su realidad (Deleuze y Guattari, 1972). De este modo, el comportamiento infantil de las masas no es solo una pérdida espontánea de racionalidad, sino también, como señalan Deleuze y Guattari (1972), el resultado de una interiorización profunda de la represión que opera en escalones sucesivos desde el poder hasta los propios integrantes del colectivo. Frente a esta problemática, Freud (1921) ejemplificó la necesidad de la organización de las masas para asegurar su madurez y permanencia en el tiempo. Es necesario trabajo y establecimiento de normas que en conjunto con la experiencia de las masas le permitan prevenir la disolución e impedir alteraciones amenazantes, señalando así que la organización es la herramienta que permite encauzar y madurar al colectivo. No obstante, es fundamental reiterar que dicha madurez no se alcanza de manera inmediata. Este es un proceso que requiere acompañamiento y persistencia. Reconocer que pueden existir avances y retrocesos es tan importante, como lo es no perder la motivación, ni mucho menos, dirigir la hostilidad hacia las masas cuando, producto de la desorganización u otros factores, retroceden.


Referencias

Deleuze, G., y Guattari, F. (1972). El Anti-Edipo: capitalismo y esquizofrenia. Paidós.
Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu.
Le Bon, G. (1895). Psicología de las masas. Morata.


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