domingo, 14 de junio de 2026

¿Teatral o herido? Más allá de las apariencias

Hay personas que parecen necesitar ser siempre el centro de atención. Con ese objetivo pueden llegar a interponerse en relaciones o estructuras sociales establecidas, arriesgando su integridad en la persecución de ese fin. Cuando estas personas sufren un trastorno histriónico de la personalidad, no actúan con maldad, sino porque, en el fondo, sienten que si no son vistas, dejan de existir. 

Quienes lo padecen buscan de manera constante la atención y aprobación de los demás. Sus emociones son intensas, cambiantes y, a veces, desproporcionadas frente a la situación. Una pequeña crítica puede sentirse como un rechazo total; un cumplido, como la confirmación de que valen.
Lo que suele verse desde afuera —la teatralidad, la seducción, el dramatismo— no es un capricho ni una manipulación consciente. Es más bien la principal manera que tienen para conectar con el mundo y consigo mismos.

Este trastorno tiene raíces profundas, generalmente en historias de infancia donde el afecto era impredecible o condicionado. El niño aprendió: "para que me quieran, debo brillar."

La buena noticia es que con terapia psicológica es posible construir una identidad más estable, relaciones más auténticas y una forma de estar en el mundo que no dependa exclusivamente de la mirada o reconocimiento ajeno.

Si reconoces estos patrones en ti o en alguien cercano, consultar con un profesional de salud mental es el primer paso.

Psicólogo Jorge Salazar.



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