miércoles, 29 de junio de 2011

El Duelo


Hablar del duelo es hablar de un conjunto de vicisitudes que experimentamos los seres humanos frente a distintas situaciones. Lo que estas situaciones tienen en común es la existencia de una pérdida. Cuando me refiero a pérdida estoy indicando no solo cuestiones concretas donde la idea de lo concreto puede ser discutible. Se sufre duelo cuando se pierde un ideal, un trabajo, una posición social, una pareja, por la muerte de un ser querido, a causa de un desengaño, de un tránsito desde un lugar a otro o de una situación a otra.

El tiempo que denominamos de duelo es el que transcurre desde la vivencia de la pérdida hasta que ésta ha sido aceptada, cuando la energía psíquica que habíamos enlazado a lo perdido queda liberada posteriormente de que se ha cargado de dicha energía los recuerdos relacionados a dicho objeto perdido.

La manera de vivir los distintos duelos depende de cada persona, y está relacionada a su historia de vida. Depende en gran medida de la forma en la que logramos superar las primeras pérdidas, como podremos sobrellevar las pérdidas posteriores, siendo fundamentales por tanto, la manera en la que hemos logrado sobrellevar nuestras pérdidas infantiles. De lo anterior depende que una persona enfrente la pérdida de una manera exitosa, logrando una aceptación y conservando un conjunto de recuerdos gratos atesorados en relación a lo perdido. Otras personas podrían desarrollar un duelo patológico o depresión, frente al dolor que implica la pérdida.

Distintas formas de enfrentar pérdidas.

Como ya he planteado frente a una pérdida, las distintas personas pueden reaccionar de manera diferente en relación con la historia de enfrentamiento de las distintas pérdidas y de la importancia del objeto perdido. Así, algunas personas pueden enfrentar la pérdida sintiendo no solamente el profundo dolor psíquico que implica y la tristeza involucrada, sino que identificándose con lo perdido. Es posible decir que para estas personas, no es el mundo el que queda vacío por la pérdida vivida, sino que son ellos mismos los que quedan vacíos. Estas personas no simplemente enfrentan el duelo por lo perdido, sino que pierden su identidad con aquello.

Otras personas se protegen de la realidad de la pérdida negándola firme e inconscientemente. Es decir en lugar de enfrentar la pérdida en la realidad niegan la realidad y mantienen así lo perdido, manifestando de esta forma periodos psicóticos con sintomatología alucinatoria y delirante.

A causa de lo anterior, es que si bien el duelo es un proceso natural y no es posible calificarlo de enfermedad o trastorno, para todas las personas es un proceso que se supera mejor con el apoyo que brinda un trabajo terapéutico centrado en su mejor elaboración. Un trabajo que implique un espacio de proceso de duelo, es a todas luces una ventaja para quien enfrenta esta dolorosa vivencia, se manifieste como duelo normal o como duelo patológico (depresión).

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.




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El Duelo por Jorge Salazar se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.


martes, 21 de junio de 2011

De la plasticidad del sistema nervioso.


Las células del sistema nervioso pueden ser agrupadas en dos grandes clasificaciones: las neuronas y las neuroglias. Las neuroglias son células de sostén, nutrición, apoyo y protección. Las neuronas, gracias a la capacidad de su membrana que permite el paso de partículas cargadas eléctricamente, se constituyen en verdaderos conductores electroquímicos que permiten el funcionamiento del sistema nervioso.




En 1906, el neurólogo español Santiago Ramón y Cajal ganó el premio nobel de medicina. Este mismo neurólogo postulo que las neuronas se desarrollan y reproducen durante los primeros años de vida, llegan a un número determinado y posteriormente, decrecerían en su número con el paso del tiempo. Desde esta perspectiva, el número de neuronas que posee el sistema nervioso estaría determinado en una precoz edad pues, además de lo anterior, las neuronas no tendrían capacidad reproductiva.

Probablemente estos conocimientos estaban a la base de la manera de comprender que ocurre con el sistema nervioso de las personas que por distintas causas sufrían lesiones en el tejido nervioso. En estos casos, indefectiblemente los neurólogos planteaban la irrecuperabilidad del sistema nervioso. En función de lo anterior, solo se podrían recuperar las funciones motoras y sensitivas relacionadas con el tejido nervioso afectado durante un corto periodo de tiempo de solamente algunos meses. Posteriormente a esos seis o doce meses ya no sería posible recuperar más tejido nervioso y por tanto las funciones en las que intervenían. Probablemente tras el veredicto médico, las esperanzas y por tanto, el trabajo realizado por quienes eran afectados de lesiones al sistema nervioso, se veían reducidos al tiempo y los limites dictaminados por el profesional. Pasado éste, las personas podían dejar de ejercitar, disminuyendo sus expectativas. De esta forma se comprobaba lo acertado del pronóstico del médico. Efectivamente si las personas no trataban de recuperar más de su función después de ese tiempo difícilmente lo harían.

El avance en las neurociencias llevo a que en la década de los noventa se descubriera que las células nerviosas si se reproducen, a lo menos en algunos sectores cerebrales, y al descubrimiento de que las prolongaciones neuronales involucradas en el funcionamiento nervioso también cambiaban su dirección y extensión en función  de las exigencias a las que se veían sometidas. Las áreas en las que se constató la reproducción neuronal fueron principalmente el hipocampo ubicado en el interior del lóbulo temporal ylas neuronas del bulbo olfatorio. Ya me he referido al hipocampo como uno relacionado a hipótesis que pretenden explicar la adquisición desde una enfermedad tan grave y compleja como la esquizofrenia. El hipocampo es una estructura que cumple funciones importantes para el almacenamiento y funcionamiento de la denominada memoria semántica y episódica. Las que nos permiten recordar conceptos, acceder a ellos y recordar vivencias personales. Demás está decir que el hipocampo es fundamental para todas las actividades cognitivas, ya sea de aprendizaje o percepción.  

 La neurogenesis o producción de neuronas en el hipocampo está relacionada con observaciones realizadas en animales frente a la infección del retrovirus, ya que estos solo pueden infectar los genes de la célula huésped en el proceso de división celular y afectan a las neuronas de animales adultos. Si estos retrovirus pueden afectar a las neuronas de animales adultos quiere decir que las infectaron mientras se reproducían en los mismos, y por tanto, existe reproducción neuronal en estos

Como ya mencioné, el proceso a través del cual se producen las neuronas se denomina neurogenesis y gracias a él, las denominadas células madre indiferenciadas y totipotenciales, se diferencian y especializan adquiriendo características de neuronas. Las células madre están no solo en el tejido neuronal, ni solamente en el de los embriones, si no en varios tejidos del individuo adulto, incluido el tejido nervioso y su investigación promete interesantes hallazgos especialmente relacionados con la enfermedad de alzhéimer y parkinson, las que están relacionadas con pérdidas o afección del sistema nervioso central y de las neuronas que contiene. 




Estos descubrimientos microanatómicos y fisiológicos pueden conllevar un cambio en la perspectiva con la que se enfrenta el trabajo de ayuda a personas que han sufrido afecciones al sistema nervioso. De tal forma que las personas que sufren accidentes vasculares cerebrales u otro tipo de lesión ya no están condenadas a solo un tiempo limitado de recuperación, tanto de la función como del tejido nervioso a ella relacionada.


El terapeuta, al trabajar con estas personas, es un factor ambiental facilitador en tanto componente de la vida social del afectado. Pues, la juventud del sistema nervioso y su integridad dependería no de nuestra capacidad mental en sí, si no de la vida social en tanto nos facilite elejercicio del sistema nervioso para alcanzar objetivos, y en definitiva mantener la juventud y el mejoramiento del mismo, en esto no solo está relacionado el terapeuta, sino la familia, y en definitiva el completo estilo de vida que lleve las personas.
Resulta que hoy es posible, gracias a los avances, decir que el cerebro es similar a un musculo, es flexible, moldeable y susceptible de mejorar gracias al ejercicio sostenido y sistemático. 

El principio de Kennard establecía que mientras más temprano en la vida se presenta una lesión cerebral, mejor será la recuperación de la misma. Actualmente se ha comprobado que el cerebro adulto sometido a los mismo estímulos que el cerebro infantil crece de la misma manera. En otras palabras se acentúa el enfoque nuevamente en el medio, en los estímulos, en lo social, y por tanto, en todos quienes rodeamos a quienes son afectados o no de lesiones del sistema nervioso.


¿Cómo es que el sistema nervioso de las personas se supera a sí mismo?, enfrentando las dificultades del medio. Buscando alcanzar sus objetivos, las personas elevan su capacidad cerebral.


La terapia de restitución-inducción de movimiento, mediante la cual se inmoviliza la extremidad sana de quien ha sido afectado de una lesión cerebral, obliga al paciente a que ponga todo su esfuerzo en utilizar la extremidad afectada, lo que efectivamente surte efecto positivo, tanto nervioso como muscular. 


Estos descubrimientos tan optimistas relacionados con el sistema nervioso, han dado más solides a lo planteado por visionarios como Lev Vygotski, quien ya en 1924 escribe en su texto el defecto y la compensación, al que es posible acceder en sus obras completas tomo V, que  los sistemas orgánicos, incluido el sistema nervioso, tienen la capacidad de supercompensación frente a las exigencias del medio. En otras palabras, cuando se ve lesionado o exigido el sistema nervioso siempre responde con más intensidad, aumentando su capacidad por sobre lo que requiere el daño o lesión. Como plantea Stern, citado por Vygotski: “Aquello que no mata, me hace más fuerte”. (Vygotski, 1924).


La invitación es a ejercitar constantemente nuestras capacidades cognitivas especialmente en las áreas en las que tenemos más dificultad, hacerlo de manera sistemática y disciplinada. Pues el ejercicio está a la base de un sistema nervioso saludable y joven.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.








jueves, 16 de junio de 2011

Lenguaje Corporal


El uso de las abstracciones elaboradas a través del lenguaje complejo que nos presenta un buen libro, la importancia de las características, formato y palabras utilizadas en un escrito técnico o de trabajo, junto con otros aspectos íntimamente relacionados a nuestra cultura, podrían ser elementos que favorecen el olvido del cuerpo, su influencia en la comunicación, su capacidad y enorme importancia para alcanzar los objetivos tras nuestras intervenciones comunicativas.

La comunicación es un fenómeno ineludible, no es posible no comunicar, incluso el silencio más severo y la postura corporal al que esté relacionado siempre dejará impreso un mensaje que para algunas personas puede ser claro como para otras, confuso. El hecho es que desde el punto de vista de la comunicación, definida de tantas maneras distintas según autor, no es posible postular la existencia de un cero comunicativo, de una ausencia de comunicación. De tal forma, que incluso la disposición de los objetos en los distintos espacios comunican acerca de las personas que habitan los mismos.

De esta forma, en nuestra cultura, pudiéramos dar mayor importancia a la comunicación verbal y sin embargo, estudios confirman que el porcentaje de comunicación que se establece a través de los aspectos verbales de la misma es ínfimo en comparación a los aspectos tonales y corporales involucrados. De tal forma que una persona que se encuentra comunicando transmite solo un bajo porcentaje de aproximadamente un 7% de su comunicación a través del lenguaje verbal, un 38% de su comunicación será manifestada a través de las variaciones tonales que acompañan al lenguaje verbal y un 55% de su comunicación será transmitida a través del lenguaje del cuerpo.

El objeto de este texto es plasmar una reflexión en relación a la importancia del lenguaje corporal y sus consecuencias implicadas a la vez en nuestra capacidad de expresar quiénes somos y alcanzar los objetivos que nos planteamos a través de la comunicación. Muchas son las situaciones a través de las cuales es posible detectar en alguna medida cuales son los resultados de nuestra forma de comunicar. Entre ellas se destacan las entrevistas de trabajo, en las cuales el entrevistado es sometido a una evaluación de parte de su entrevistador. En dicho proceso, el entrevistado dispone de un repertorio conductual relacionado con su comunicación, su postura, los tonos de su voz, la dirección de su mirada y su vestimenta son componentes de la globalidad de lo que el entrevistado comunica de forma que el entrevistador o evaluador se verán más o menos afectados en su decisión en función de estos aspectos y de los objetivos relacionados a las características del puesto al que postula el entrevistado.

Todo tipo de intercambio comunicativo, de una u otra manera, implica una negociación y toda negociación trae adscrita a ella el repertorio comunicativo de ambos negociadores a través de la comunicación no verbal. Entre ellos se busca negociar no solamente el alcance de un objetivo o alguna cuestión específica, sino que también se busca de alguna forma caracterizar un lugar en la situación social en la que está implicada la comunicación. Será muy distinta la postura y el tono de voz entre dos personas de distintos estamentos de una empresa al sostener una conversación, de forma que la jefatura podrá presentarse más relajada en su postura corporal, recta su figura, probablemente con tendencia a descubrir el vientre y levantar la cabeza, descubriendo el cuello, mientras que posiblemente un subordinado se presentara frente a esa postura con menos relajación y probablemente con tonos de menores intensidades acompañados de expresiones diferentes a las de la jefatura. Otro fenómeno social donde es posible distinguir las diferencias entre la comunicación no verbal es en la comunicación que se establece entre un médico y su paciente, un profesor y su alumno, o un soldado y su superior.

Otro tipo de situaciones en la que el lenguaje corporal es fundamental son aquellas situaciones que debe enfrentar un orador frente a un auditorio. Para sacar el máximo provecho de esta situación también será importante la comunicación corporal utilizada por dicho orador. Deberá demostrar seguridad con una voz sin vacilaciones, una postura de seguridad, espalda recta que podría ir acompañada de ambas manos tomadas posteriormente bajo la espalda acentuando la expresión de dominio del tema del que habla. La mirada deberá dirigirse a diferentes sectores del auditorio, no estar fija a un solo sector ni escapar del auditorio mirando a través de ventanas o dirigiendo su mirada a las paredes. Dicho orador, cuidará meticulosamente no dar la espalda a su auditorio con el objeto de demostrar la importancia que le merece en la situación comunicativa.

Por otra parte, la comunicación entre dos personas también implica elementos no verbales que pueden contribuir o dificultar conseguir el objetivo comunicativo y sirven de base para comprender la situación comunicativa y quienes están involucrados en ella. La mirada dirigida hacia los labios y mentón propio de una comunicación íntima irá acompañada de una corta distancia (Menos de un metro) entre ambos interlocutores y será característica de las personas que tienen relaciones de pareja o muy cercanas. Mientras que las personas de una situación social más lejana dirigirán su mirada a un sector superior y ampliaran la distancia con su interlocutor (un metro o más), al igual que las personas lejanas que se demuestran respeto mirándose a los ojos o al sector de la frente.

Pero no solo la mirada y su dirección es un importante componente de la comunicación, lo son también la postura de los brazos y de las piernas, ambos pares de extremidades implican protección. Una persona insegura que se siente invadida o intimidada tendrá la tendencia por tanto, de cruzar sus brazos frente a su interlocutor, de la misma forma que puede hacerlo una dama intimidada en la situación comunicativa cruzando sus piernas. Las manos también implican una manera de manifestar dominio. De tal forma que una persona que mantiene las palmas de sus manos hacia abajo y que con alguna frecuencia utilice el dedo índice para dar énfasis a algún fragmento de la conversación, expresa con esta actitud dominio y se manifiesta, de una u otra manera, como acusadora. Mientras que una persona que al hablar en algunos momentos con la palma abierta extiende y dirige hacia arriba su dedo pulgar da la sensación de una persona exitosa y triunfadora. Lo anterior contrasta con la persona que con palma abierta la dirige hacia arriba mientras habla, como mendigando, o con la persona que, con puño cerrado parece golpear la mesa mientras habla como imponiendo violentamente el contenido de su conversación a quien lo escuche.

La invitación es a poner atención a como utilizamos nuestros tonos de voz, posturas corporales y gestos mientras estamos en las distintas situaciones sociales. Probablemente, este ejercicio nos ayudará a dilucidar el por qué y cómo de nuestros logros de objetivos en dichas contextos. Lo anterior debe ir ligado estrictamente a la situación y diferencias entre las distintas personas, pues es imposible hablar de absolutos en cuestiones relacionadas a la psicología y en general al ser humano.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.




martes, 14 de junio de 2011

El misterio de la esquizofrenia


Me gustaría compartirles un interesante video que he encontrado. Se enmarca en la idea de las distintas hipótesis de las causas de las esquizofrenias y algunas de sus características neurológicas, estructurales encefálicas y contextuales relacionadas a la aparición de la enfermedad.

En la película se hace referencia al lóbulo de la sien, que no es más que el lóbulo temporal. Los lóbulos temporales son las porciones laterales del cerebro, en su interior, en su área central, límbica, se encuentra el hipocampo, estructura relacionada a la memoria y otros procesos cognitivos (intelectuales, de conocimiento).


De esa estructura se habla en el video. Se plantea que es una estructura atrofiada en las personas con esquizofrenia.

Cuando se habla de cavidades agrandadas en el cerebro de las personas con esquizofrenia, se hace referencia a los ventrículos laterales. Ventrículo significa similar a vientres, son cavidades internas a ambos lados del cerebro y en su interior. Estas estructuras efectivamente, según algunos estudios, se encuentran expandidas (agrandadas) en algunos pacientes con esquizofrenia.


 Me llama la atención de la película, el papel asignado al periodo prenatal. Yo también consideraría los primeros seis meses de vida, denominados por Donald Winnicott (psicoanalista infantil) de periodo de dependencia absoluta, como etapa fundamental de los seres humanos y cuyas vivencias pueden relacionarse a la predisposición de la adquisición de la patología. Me referiré más extensamente al tema en un escrito próximo.

Destaca como se reconoce en el video, que personas sin el factor genético asociado a la esquizofrenia, también llegan a padecer la enfermedad. Y como esto podría deberse a cambios cerebrales producidos por situaciones vitales estresantes o que someten a gran tensión.

Lo anterior es importante si lo relacionamos con que la esquizofrenia es una enfermedad que aparece principalmente durante la adolescencia e inicio de la edad adulta, un periodo lleno de tensiones y complejidades. También es relevante si consideramos que las hormonas del estrés de la madre embarazada, pasan directamente a través del cordón umbilical al feto dejando huella en su precoz desarrollo neuronal, las que es posible asociar a factor predisponente para la adquisición de la patología.


Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.







jueves, 9 de junio de 2011

De la etiología de las esquizofrenias.

Cuando hablamos de la etiología (del griego aitia, “causas”) hablamos de las causas de las enfermedades o patologías. En otro escrito ya me he referido a como es más correcto hablar de las esquizofrenias que de la esquizofrenia. Pues dentro de está denominación pueden ser agrupadas distintas manifestaciones patológicas. En relación a su clasificación desde la literatura psiquiátrica se habla de los subtipos de esquizofrenia, los que difieren, a lo menos en el nombre, según la fuente en la que se inscriben.

Ha pasado tiempo desde que en la búsqueda de la etiología de las enfermedades se ha pasado desde la monocausalidad, atribuir a una sola causa las enfermedades, a una pluricausalidad, en la que se reconoce que distintas causas generan un fenómeno patológico determinado.

En relación a las etiologías de las esquizofrenia es necesario reconocer la dificultad de establecer una causa y como en lugar de eso existen distintas descripciones y datos aportados por variadas investigaciones. De la etiología de la esquizofrénica actualmente solamente existen hipótesis, es decir conjeturas o suposiciones.

La hipótesis “de etiologías múltiples” plantea que al ser la esquizofrenia un grupo de trastornos, son distintas las etiologías para cada uno de esos trastornos, aunque lo anterior contrasta con la realidad de que muchas veces una persona afectada por esquizofrenia transita por los distintos subtipos que la componen.

Algunas hipótesis etiológicas ponen el acento en lo endógeno es decir, en las características propias del organismo, mientras que otras, en lo exógeno o características del medio ambiente en el que se desarrolla la afección).

Dentro de las hipótesis que plantean mayor importancia a los factores endógenos están las que asocian la causa de la enfermedad a factores genéticos. Algunos estudios efectivamente confirman que existe un potente factor genético relacionado al padecimiento de la esquizofrenia. 

 
Los estudios de Gottesman y Shields (1972) se enfocaron en la relación de adquisición de la enfermedad entre gemelos tanto idénticos (monocigóticos), es decir que compartían el mismo material genético comparadas con la de gemelos fraternos (dicigóticos), es decir, los que comparten la mitad de los genes. En estos estudios se comprobó que los gemelos monocigóticos tienen mayor tasa de adquirir la enfermedad (aprox. 55%), mientras que los dicigóticos solo un 10%.  

La evidencia de los factores genéticos involucrados en la enfermedad es aún más sólida a partir de los estudios de adopción. Estos estudios, ponen de manifiesto que el 15% de los hijos de madres esquizofrénicas crecidos con ellas, llegan a ser esquizofrénicos. Porcentaje que no cambia cuando esos niños hijos de madres esquizofrénicas son criados con madres adoptivas. Según estos estudios el factor genético es más importante que la influencia de la madre en la adquisición de la esquizofrenia.
   

 Si bien estos estudios comprueban la importancia del factor genético al mismo tiempo comprueban que la importancia no es absoluta, pues en el caso de los gemelos monocigóticos la correspondencia de la adquisición de la enfermedad no es del 100% lo que nos invita nuevamente a volver la mirada en el medio ambiente donde se crecen y forman quienes adquieren la enfermedad, es decir, en los factores exógenos. 

Frente a la disyuntiva entre factores endógenos o exógenos, me parece interesante el planteamiento de las series complementarias, a través de las que Sigmund Freud (Lecciones de introducción al psicoanálisis, 1916-1917) plantea la complementariedad de factores endógenos y exógenos en la adquisición de las neurosis (aplicada en este caso por supuesto, al ámbito denominado de las psicosis en el que se inscriben las esquizofrenias). 


La idea de las series complementarias freudianas parece adecuada, pues permite abarcar tanto factores genéticos hereditarios como medioambientales, además de dar importancia a las vivencias infantiles, especialmente a aquellas que imprimen su huella con mayor intensidad en los sujetos. 

 Si bien actualmente se realizan múltiples investigaciones para determinar un factor genético o un gen que sea causa de las esquizofrenias, esta búsqueda no ha sido fructífera, si no que ha conducido a hipotetizar en función de la influencia de distintos genes.

El reduccionismo de plantear que un tipo de causas es determinante, parece una tentativa estrecha de comprensión. Tan estrecha como pensar que la adquisición de esta enfermedad coarta absolutamente la vida y futuro de quienes la sufren.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.







domingo, 5 de junio de 2011

Ritalin, la droga milagrosa


Al revisar mi Facebook me llamó la atención un artículo del diario la tercera enlazado por Cristina Muñoz, a través de Marcelo Narváez. El artículo se titula “Los veinte años de la generación ritalín”

Luego de una detenida lectura he agrupado el contenido del artículo en cuatro ideas principales:

La primera de estas ideas es la de déficit atencional. Al respecto, se plantea que el déficit atencional hace veinte años se constituyó en un tema de moda, del que se suponía que un ochenta por ciento de los niños no podrían librarse. Fenómeno que según el artículo iría de la mano de un importante porcentaje de repeticiones de curso, de adquirir adicción al alcohol. Es un trastorno que inevitablemente requiere medicación. Se atribuye a los niños que lo sufren los calificativos de intolerables en los colegios, niños problema, niños molestosos e inquietos.

Otra idea es la idea del ritalin como una solución mágica publicitada por las farmacéuticas y que en los últimos años ha sufrido un importante aumento de sus ventas, asociada a un exceso de recetas. Es posible desprender del artículo que el ritalin es entendido como la “herramienta para tapar los vacíos de las expectativas y responsabilidades de la sociedad”

En relación a los niños afectados por el déficit atencional y su tratamiento. El artículo deja ver que son niños marcados en su infancia por el fármaco. Se puede deducir también que estos niños son marcados por la etiqueta que supone la patología. Son niños frente a los que el mundo adulto plantea que no puede lidiar, niños atados y dependientes de una droga, niños convencidos de que no pueden funcionar sin ella.

En el artículo, una persona aludida plantea que solamente en la adolescencia se dio cuenta que podía funcionar sola, es decir, sin el fármaco. Es destacable como se hace referencia a que solamente la mitad de los niños diagnosticados permanecen con el diagnostico en la adultez, como es que los niños van desarrollando estrategias que les ayudan a lograr metas, como por ejemplo ser profesionales. Una de las personas de las que se toma información en el artículo es psicopedagoga y fue diagnosticada de déficit atencional, frente a lo que debió ser tratada con ritalín. En el artículo, dicha profesional plantea que se ve reflejada en los niños con déficit atencional con los que trabaja y que solo les da ritalín cuando “les cuesta demasiado”.

La última de las cuatro ideas principales en las que agrupe el contenido del artículo es la que hace referencia al nivel familiar. Según el artículo, la afección genera que los padres de estos niños deban peregrinar de un establecimiento educacional a otro en busca de que sus hijos puedan seguir estudiando. El diagnostico puede relacionarse desde el punto de vista del articulo con la falla de los esfuerzos de los padres y de la educación formal.

Ya al margen del artículo, y reflexionando en relación a la realidad a la que alude, es inevitable pensar en los padres de los niños que son diagnosticados de trastorno de déficit atencional.  Al respecto, es posible que los padres de estos “pacientes” carguen con un importante grado de culpabilidad por la afección que se les ha diagnosticado a sus hijos. Posiblemente en más de alguna ocasión se preguntan qué es lo que hicieron mal o peor aún, es posible que en las familias más débiles o vulnerables se genere una fractura frente a la que ambos padres podrían culparse mutuamente. Posiblemente disminuyan las expectativas en relación al futuro del hijo diagnosticado y se fabrique para él un lugar gris en el interior de la familia, un lugar lleno de atribuciones negativas, el lugar del enfermo mental. Estos son padres que sufren, sometidos a una tensión agobiante que sumada a las exigencias sociales relacionadas con el plano laboral y con el bienestar de los otros hijos constituyen un panorama a lo menos  desalentador.

Por otra parte, los niños diagnosticados y en tratamiento por déficit atencional, como manifiesta el artículo, se perciben diferentes a sus compañeros. La diferencia no es negativa en sí misma, si no cuando está ligada a la enfermedad y probablemente a todo un conjunto de situaciones descalificatorias que van marcando el desarrollo de la personalidad de estos menores, dejando una huella que bien podría ser imborrable para ellos y sus futuras relaciones sociales. Ser calificado como enfermo (mental) y sentir que dependen de una droga, durante parte importante de su desarrollo sin duda se constituye en una impronta indeleble en el curso de la evolución de la personalidad.

Sin duda los niños con déficit atencional no responden a las expectativas de sus profesores y de la sociedad, la pregunta es: ¿Por qué deberían responder?.  Muchas veces el diagnóstico es secundario a un requerimiento de la institución educativa frente a la cual el niño no cumple con las expectativas. Pero la realidad de estas instituciones educativas es mucho más compleja que lo que podría abordarse en esta pequeña nota. Se trata de instituciones donde muchas veces los profesionales de la educación deben encargarse de un número elevado de estudiantes de diversas condiciones sociales.  Son profesionales que generalmente perciben bajos salarios y a causa de esto trabajan en más de un establecimiento educacional, para cumplir con el encargo social que se les ha asignado, el de acabar con la desigualdad y llevar a Chile al desarrollo.

Lo anterior ocurre en una sociedad donde el rendimiento escolar es ligado de manera imaginaria con el surgimiento, el bienestar y el mejoramiento de las condiciones de vida, cuestión que es muy cuestionable al observar algunas encuestas que dan cuenta que no es este el único factor, pues los estudiantes que provienen de sectores pobres generalmente continúan arrastrando el estigma de la pobreza.

En el marco generado por la intersección de estas problemáticas y otras no enunciadas en este sencillo escrito la industria farmacéutica ligada a la salud mental aumenta sus ganancias de la mano de profesionales que bien se benefician de la necesidad que las mismas problemáticas generan.

En relación a este tema la carencia parece estar signada por algo planteado en el artículo por la psicopedagoga entrevistada. En dicho artículo la psicopedagoga dice que con el tiempo son solamente la mitad de las personas diagnosticadas continúan con la enfermedad y que gracias a su experiencia esas personas aprender a generar estrategias para alcanzar sus metas.
Desde mi punto de vista este es el lugar más propicio para desarrollar la intervención, y en lugar del que menos se habla en dicho artículo. Se trata de cómo ayudar a los niños, a sus familias y a las organizaciones educativas a desarrollar ESTRATEGIAS PARA QUE ALCANCEN SUS METAS.

Es importante recordar que el ritalin puede provocar adicción, y que algunos estudios lo relacionan con mayores posibilidades de abuso de drogas (como la cocaína) en la adultez. También puede generar problemas cardiacos, y en varios casos ha generado simplemente la muerte de los niños medicados.

Si bien es una decisión personal si se utiliza el ritalin como fármaco milagroso o no. También es posible acceder a alguna terapia que enfrente el problema desde otro enfoque en el que se consideren tanto el niño como su familia.

viernes, 3 de junio de 2011

Fobia social


El miedo intenso e irracional es la constante en todos los trastornos fóbicos. En el caso de la fobia social, perteneciente a los trastornos de ansiedad, son las situaciones propiamente sociales, o de exposición a un público, las que detonan una respuesta intensa que puede asemejar una crisis de angustia, fenómenos al que me he referido en otro escrito de este blog.

Si bien muchas veces las personas que sufren esta problemática saben de la irracionalidad de su respuesta, no pueden controlar dicho fenómeno que les produce un marcado malestar e interviene en su capacidad de llevar una vida adecuada.

Toda persona que enfrenta una situación social que implique alguna exposición, sufre algún nivel de ansiedad, que puede ser útil para enfrentar dicha situación de la mejor manera pero, en el caso de una persona que sufre de fobia social, el miedo al ridículo, a ser calificado como débil, incapaz, e incluso como loco, impiden a los individuos realizar actuaciones en público o interacciones tan cotidianas como mantener un intercambio social a través de la conversación. La reacción que emerge en los individuos que sufren de fobia social les impide aún más el enfrentamiento de estas situaciones, pues tienen temor a ser descubiertos en  su miedo, de que sus síntomas sean percibidos por los demás.

Las personas que sufren de fobia social pueden tratar de escapar de las consecuencias desagradables de esta afección aislándose, buscando de esta manera escapar de la desagradable sintomatología que el trastorno implica y las consecuencias sociales  involucradas. Con esta estrategia, pueden aumentar las complicaciones personales que genera el trastorno.

El nivel de malestar y como es interferida la vida de la persona afectada son elementos que determinan el criterio de diagnóstico de fobia social. A modo de ejemplo: los adolescentes pueden vivir periodos de fobia social transitoria sin que esto signifique que sufren el trastorno. En estos casos es recomendable consultar al profesional de la salud mental con el fin de descartar y evaluar la magnitud e implicancia de lo que ocurre en el afectado.

En algunos casos la fobia social no se limita a una situación social determinada, si no que a todas las situaciones sociales, tanto de exposición como de interacción social, en estos casos se trata de una fobia social generalizada que presenta muchísimas más consecuencias negativas para quien las sufre, pues implica un mayor deterioro en la vida de los afectados, un deterioro que se deja ver en todos los ámbitos.

Tanto si una fobia es generalizada, como si afecta al sujeto sólo en una situación social determinada resulta fundamental la consulta al profesional de salud mental, pues un tratamiento oportuno puede ser útil para facilitar la vida de las personas afectadas.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.







jueves, 2 de junio de 2011

Trastorno de ansiedad generalizada.


Todos vivimos naturalmente con algún monto de ansiedad. Cuando esta se constituye en una problemática que nos impide llevar una vida feliz, en la que podemos desarrollarnos, trabajar y amar, además de establecer relaciones sociales afectuosas y sólidas, hablamos de un trastorno. El trastorno por ansiedad generalizada es uno de los trastornos de ansiedad que se caracteriza porque quien lo sufre carga un monto excesivo de ansiedad y preocupaciones durante un periodo superior a 6 meses. Los elementos que provocan esta ansiedad son muchos, a diferencia de otros trastornos, y pueden variar de unas situaciones y acontecimientos a otros. La persona en condición sufre a causa de la misma y de su incapacidad de control frente a la ansiedad y preocupación.

En estos casos la ansiedad se acompaña de múltiples síntomas  como pueden ser insomnios, tensión y dolor muscular, dificultad de concentración, intranquilidad, etc.

Otra de las características de este trastorno es que suele ir acompañado de otro trastorno psicológico.
A nivel orgánico o corporal, algunas enfermedades pueden provocar sintomatología similar al trastorno de ansiedad generalizada. A modo de ejemplo es posible citar a un tipo de cáncer denominado feocromocitoma, que afecta a las glándulas suprarrenales que producen  adrenalina. Este cáncer produce la secreción exagerada de adrenalina, sustancias que generalmente se liberan frente a situaciones amenazantes o estresantes.

La adrenalina liberada por esta causa produce, dependiendo de las proteínas receptoras a las que se une produce un efecto de estimulación en el sistema nervioso simpático. Algunos de sus efectos se grafican a continuación.





 Algunos síntomas asociados al trastorno de ansiedad generalizada son sequedad de la boca, aumento de la sudoración, náuseas, diarreas, aumento de la frecuencia con la que se orina, etc. Estos síntomas se producen generalmente a causa del trastorno de ansiedad general o por algunas enfermedades corporales. De ahí la importancia de que un  médico descarte la existencia de dichas enfermedades mediante los exámenes de laboratorio correspondientes. 

La ansiedad que se encuentra involucrada en la motivación de nuestras conductas y que nos permite asumir desafíos y realizar actividades para alcanzar nuestros objetivos, en el trastorno de ansiedad generalizada es productora de sufrimiento. La consulta profesional resulta ser un medio insustituible frente a sospechas de la existencia del trastorno. La invitación es a visitar al profesional de la psicología si piensa que su nivel de ansiedad le produce problemas, y más aún si este es un fenómeno que se prolonga durante meses.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.







 

miércoles, 1 de junio de 2011

Colores y emociones



Vivimos en un mundo rodeado de colores. Podemos percibir el amarillento que emerge de las montañas en el amanecer, el cielo rojizo del crepúsculo que posteriormente cede su espacio al azul que progresivamente se oscurece en la noche. El televisor nos inunda de intensos y nítidos colores, a la vez que el monitor de un computador presenta una resolución y gama increíbles de tonalidades diversas que podemos disfrutar en cada momento.

La influencia que los colores tienen en nosotros ha sido estudiada por diversos autores dentro de los que destaca el aporte del fisiólogo alemán Ewald Hering con su teoría del contraste. Dicha teoría se refiere a los cambios de la sustancia rodopsina que se encuentra en la retina humana, y cuta transformación frente a la influencia de la luz genera los impulsos nerviosos que configuran la percepción del color.

A diferencia de las formas o contornos que generalmente dan cuenta de la energía yoica y aspectos racionales e intelectuales de quien las perciben. En general los colores hablan de nuestra emocionalidad, de nuestros conflictos, preferencias, focos de tensión, ansiedad e incluso las problemáticas que atravesamos en determinados momentos.

Pero no solamente los colores dan cuenta de cómo percibimos el mundo sino, que también son una forma en que el mundo incide en nosotros. Influyen tan fuertemente  que generan respuestas corporales inconscientes frente a ellos. A modo de ejemplo, el color rojo estimula el sistema cardiovascular, acelera nuestro corazón y aumenta la presión sanguínea. El azul oscuro puede despertar en quien lo ve relajación y serenidad, ejerce un efecto sedante. El amarillo moviliza a la acción y el verde produce tensión, facilitando el deseo de actividad, firmeza y perseverancia.

De los efectos de los colores bien saben los publicistas, quienes les dan uso para despertar el interés de los potenciales clientes.
De cómo indican las características de la personalidad sabemos los profesionales de la psicología. Es tal el nivel que han alcanzado estos conocimientos, que existen pruebas psicológicas proyectivas complejas como es el test de los colores de Luscher, que indican características profundas de la personalidad. En clínica estos conocimientos tienen su utilidad, muchas veces el color del consultante, entrega indicios de algunas características de las personalidades de quienes las llevan, etc.

La invitación es a poner atención a los colores que nos rodean, como los utilizamos, como afectan en nosotros y las emociones que nos despiertan.  Centrarnos en nuestra emocionalidad, en el sentimiento. Sin olvidar que las emociones son las que sazonan nuestra vida, nos movilizan, aquellas que permiten las grandes creaciones del arte. Considerando a la vez, que estas mismas emociones muchas veces nos pueden traicionar transformándose en un verdadero impedimento a la hora de conseguir nuestros objetivos.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.









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