domingo, 27 de noviembre de 2011

De lo parcial al otro.


Cuando una de mis pacientes me comentaba que siempre hacia todo mal, que todos están en contra de ella, que todo el tiempo debe asumir la peor parte de todo, solamente sugería un preludio de su forma de ver el mundo, y por lo tanto a si misma. Posteriormente, la descripción que realizó de su familia era dificultosa de comprender, pues parecía un continuo salto de personas totalmente buenas a personas totalmente malas, o de pronto de la misma persona que se refería totalmente bien, posteriormente se refería totalmente mal, como si fuese otra persona. Este era un discurso de fragmentos totalizantes, de polos extremos opuestos y absolutos, más que de personas con aspectos positivos y negativos. El aspecto era todo en la persona en un momento del discurso para ser todo lo contrario en otro. ¿Desde donde es posible comprender lo que ocurre a este paciente, para quien probablemente ahora soy un psicólogo totalmente bueno y para quien probablemente en algún momento seré un psicólogo totalmente malo?.

La Psicoanalista Melanie Klein nacida en 1882, realizó grandes aportes teóricos al desarrollo de la comprensión de la humanidad. Entre ellos destaca la teoría de las relaciones objetales, que en otras palabras implica como se relaciona el ser humano con las personas que le rodean. Estas relaciones se inician en la edad infantil, y se caracterizan por ser relaciones denominadas de objeto parcial primeramente y posteriormente, en función de la madurez psíquica serán relaciones de objeto total.

En sencillas palabras, Melanie Klein plantea que el lactante siente mucha ansiedad persecutoria, responde a ella implementando mecanismos de defensa como la proyección. La proyección le permite atribuir aspectos destructivos a los objetos externos, así se libra de la ansiedad que le producen esos aspectos destructivos en su interior. Le resulta más fácil defenderse de lo que está afuera que de lo que está adentro. Producto de esta proyección el objeto se ve transformado en un objeto totalmente malo, mientras él, en totalmente bueno. Este es un objeto parcial, pues tiene sólo un aspecto.

Esto es similar al ejercicio que realiza mi paciente. Un proceso que coexiste con distintas afecciones psicológicas. Un fenómeno que, para permitirle huir de la ansiedad persecutoria, le tiene atrapada entre objetos parciales, escindidos, que primeramente tiende a idealizar (totalmente buenos) y posteriormente a devaluar (totalmente malos). El problema es que ella siempre toma el aspecto contrario en esta proyección extrema, y por tanto se devalúa e idealiza alternadamente y de manera absoluta a si misma.

Entonces es una persona con un yo frágil que tiende a escindirse y a escindir a quienes les rodean. Ahora bien, también es posible que no solamente sea el Yo el frágil, sino las ansiedades persecutorias las demasiado intensas, esto puede conducir a, en cualquiera de los dos casos, la paranoia.

¿Pero cómo podría ocurrir este fenómeno arcaico que termina a los aproximadamente 4 meses de vida del lactate en una persona adulta?.  Melanie plantea que esta forma de respuesta no es una fase, sino una posición que puede presentarse durante toda la vida y como no, si los tiempos de la mente humana no son acordes a los del reloj. Al respecto “Quizá debimos conformarnos con aseverar que lo pasado puede persistir conservado en la vida anímica, que no necesariamente se destruirá... Lo que sí tenemos derecho a sostener es que la conservación del pasado en la vida anímica es más bien la regla que una rara excepción” (Freud, 1929).

La invitación es a reconocer que todos tenemos aspectos positivos y negativos, que no hay absolutos en el ser humano. No hay seres humanos absolutamente buenos o absolutamente malos. Entre los seres humanos y en cada uno existe el contraste, la diferencia, múltiples aspectos positivos y negativos. Esta es la riqueza del ser humano, riqueza que si nos damos el tiempo, podemos descubrir y disfrutar en cada persona.


Jorge Salazar.
Psicólogo
Cel. (09) 8 222 83 68

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