viernes, 3 de junio de 2011

Fobia social


El miedo intenso e irracional es la constante en todos los trastornos fóbicos. En el caso de la fobia social, perteneciente a los trastornos de ansiedad, son las situaciones propiamente sociales, o de exposición a un público, las que detonan una respuesta intensa que puede asemejar una crisis de angustia, fenómenos al que me he referido en otro escrito de este blog.

Si bien muchas veces las personas que sufren esta problemática saben de la irracionalidad de su respuesta, no pueden controlar dicho fenómeno que les produce un marcado malestar e interviene en su capacidad de llevar una vida adecuada.

Toda persona que enfrenta una situación social que implique alguna exposición, sufre algún nivel de ansiedad, que puede ser útil para enfrentar dicha situación de la mejor manera pero, en el caso de una persona que sufre de fobia social, el miedo al ridículo, a ser calificado como débil, incapaz, e incluso como loco, impiden a los individuos realizar actuaciones en público o interacciones tan cotidianas como mantener un intercambio social a través de la conversación. La reacción que emerge en los individuos que sufren de fobia social les impide aún más el enfrentamiento de estas situaciones, pues tienen temor a ser descubiertos en  su miedo, de que sus síntomas sean percibidos por los demás.

Las personas que sufren de fobia social pueden tratar de escapar de las consecuencias desagradables de esta afección aislándose, buscando de esta manera escapar de la desagradable sintomatología que el trastorno implica y las consecuencias sociales  involucradas. Con esta estrategia, pueden aumentar las complicaciones personales que genera el trastorno.

El nivel de malestar y como es interferida la vida de la persona afectada son elementos que determinan el criterio de diagnóstico de fobia social. A modo de ejemplo: los adolescentes pueden vivir periodos de fobia social transitoria sin que esto signifique que sufren el trastorno. En estos casos es recomendable consultar al profesional de la salud mental con el fin de descartar y evaluar la magnitud e implicancia de lo que ocurre en el afectado.

En algunos casos la fobia social no se limita a una situación social determinada, si no que a todas las situaciones sociales, tanto de exposición como de interacción social, en estos casos se trata de una fobia social generalizada que presenta muchísimas más consecuencias negativas para quien las sufre, pues implica un mayor deterioro en la vida de los afectados, un deterioro que se deja ver en todos los ámbitos.

Tanto si una fobia es generalizada, como si afecta al sujeto sólo en una situación social determinada resulta fundamental la consulta al profesional de salud mental, pues un tratamiento oportuno puede ser útil para facilitar la vida de las personas afectadas.

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.







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