miércoles, 22 de febrero de 2012

Muéstrame como juegas y te diré quien eres.



Una de las cuestiones fundamentales para alcanzar logros en un proceso de intervención psicológica es la comunicación.  Como es conocido, la comunicación no se sustrae al lenguaje hablado sino a todas las conductas que ejecutamos en todo momento. 

El juego infantil es un medio de comunicación insustituible, puerta abierta al mundo del niño, un mundo que no es nuestra realidad, pero tampoco la fantasía de quien juega, un mundo de transición entre la fantasía y la realidad, un territorio donde se desarrollan las principales problemáticas del niño en su desarrollo.

La historia del juego como técnica de trabajo puede situarse en 1927 en el interior del campo del psicoanálisis infantil. Ciertamente Sigmund Freud ya realizó intervenciones dirigidas a niños, pero no realizó un estudio sistemático de las denominadas neurosis infantiles, a excepción del Caso de Juanito publicado en 1909. Juanito fue un niño que sufría terror a ser mordido por un animal, dicho terror le impedía desarrollar actividades normales a niños de su edad. Es importante aclarar, que el psicoanálisis de este niño no fue realizado directamente por Freud sino por el padre del niño bajo supervisión de Freud. Si bien este trabajo demostró que es posible una intervención psicológica infantil, es posible que múltiples trabas no permitieran el desarrollo de esta área de la psicología. Probablemente una de esas trabas fue la idea de la “inocencia infantil”, idea que de cualquier forma, la teoría freudiana ya había contribuido a clarificar, poniendo en evidencia el desarrollo y curso del deseo infantil y como este repercute en la vida adulta.

No fue hasta el trabajo de Melanie Klein, que el juego fue estructurado como herramienta técnica de trabajo con niños. El juego, no es algo simple para el niño que lo ejecuta, es más bien, constituyente de un espacio de especial seriedad. Es el antecesor del trabajo adulto, una forma de expresión de conflictos, una forma de expresar y controlar la angustia infantil.

Para aprovechar esta insustituible herramienta es necesario conocer su significado y los mecanismos psíquicos que participan en su elaboración. Aproximarse al juego infantil es como aproximarse al sueño, este tiene sus mecanismos y peculiaridades que todo psicólogo debe conocer.

Lo importante es valorar el juego infantil, dar a conocer que es una herramienta técnica de trabajo en psicología, la importancia de la presencia adulta como observador del juego infantil, enfatizar que si un juego infantil resulta perturbador para quien lo observa, debe consultar a un profesional de la psicología. 

Los niños que sufren de alguna afección psicológica juegan de manera distinta y muchas veces característica. Un niño gravemente enfermo no juega. Cuando un niño repite incesantemente un juego esta indicando una problemática.

La invitación es a estar atento a estos fenómenos y consultar a psicólogo frente a cualquier duda o sospecha. 

Jorge Salazar
Psicólogo Clínico y Terapeuta Familiar.








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